¿Paridad?

12 diciembre, 2013

Saber más de los demás

Por Jacqueline González

paridad

Y pasó. El Senado de la República avaló elevar a rango constitucional la cuota de género, se incluyó en el dictamen de reforma política no sólo como transitorio, sino dentro de la Carta Magna. Con ello se establece, en el artículo 41 de la Constitución, la obligación de los partidos políticos de reservar a mujeres el 50% de sus candidaturas a las Cámaras de senadores y de diputados, y a los Congresos locales.

En este sentido, las tres fuerzas políticas unidas en representación de las senadoras Angélica de la Peña (PRD), Dolores Padierna (PRD), Marcela Torres Peimbert (PAN) y Diva Hadamira Gastélum Bajo (PRI) se dijeron satisfechas con dicha iniciativa en cumplimiento y garantía de paridad de género.

Pero, ¿la paridad significa igualdad? En estricta palabra digo que sí; sin embargo la realidad de mi México dice que no. Lo afirmo tajantemente porque parece contradictorio pedir igualdad cuando a las mujeres se nos dan concesiones de este tipo para acallar las voces de quienes expresamos libremente la falta de oportunidades para crecer en todos los ámbitos de la vida  social; ya conocen algunas menciones cotidianas: “¿Cómo llego ahí? Seguro al jefe le caía ‘muy bien’ o el clásico ‘México no está preparado para ser gobernado por una mujer.’”

Cultura sexista emancipada por nuestra propia historia. Recuerdo en alguna ocasión haber escuchado en una plática: ‘la mujer es la esclava de la historia’; siempre en desventaja porque dentro de los grupos vulnerables, en todos y cada uno de ellos, está inmersa la figura femenina como delicada, susceptible o débil. Otros ejemplos: un grupo de ejecutivos sentados en una  mesa de trabajo discutiendo algunos temas, dos o tres groserías seguidos de un ‘disculpa’ por haber ofendido a una mujer que se encuentra sentada en esa misma mesa con la misma posición que los demás ejecutivos; o el comparativo también cotidiano de un campeón y una prostituta por ejercer su sexualidad libremente. Son ejemplos que aparentemente no están asociados con el acontecer político y, sin embargo, son el reflejo de la falta de equilibrio entre oportunidades.

Cuando escucho o leo discusiones referentes a temas de equidad de género, la primera solución es decir ‘mitad y mitad’, y yo digo no, las mujeres están obligadas al igual que los hombres a demostrar sus capacidades y conocimientos para ser reconocidas ante la sociedad porque de no ser así caeríamos en un dilema, ¿qué tal que al tratar de cubrir espacios resulta que las posibles legisladoras no cumplen con el perfil? Lo que ocurrirá es que el poder legislativo se vería obligado a cumplir con la cuota de género, sea quien sea, o en el peor de los casos, que al introducir erróneamente legisladoras que no cumplan con los requisitos (no legales) se verán subordinadas por sus respectivos grupos parlamentarios haciendo aún más reducidos los grupos de poder dentro de los Congresos.

Le llaman la ley ‘antijuanitas’; yo creo que más bien promueve a las ‘juanitas’. Una iniciativa en materia de equidad de género debe velar por garantizar derechos y filtros transparentes que generen igualdad de oportunidades; de otra manera, para cuando existan las renovaciones de los Congresos, las mujeres seguirán en desventaja por la insistencia de cubrir números en los curules o, caso contrario, les hagan falta espacios.

Lo más triste es ver que se enorgullecen nuestras legisladoras por el logro al pensar que es suficiente que los suplentes a dichos cargos sean del mismo género.

Suficiente sería que dichas elecciones estuvieran pasando por procesos limpios de intereses o urgencias políticas, que el sistema democrático se basara en la diversidad, no sólo de género, sino de pensamiento e ideología política y para esto únicamente sería necesario cumplir con la ley y hacer más estricta la elección de legisladores sobre todo por vía plurinominal en donde los que eligen sean educados en un sentido patriótico y de servicio público, porque ahí radican los problemas reales en dichas elecciones.

Llámenme soñadora, pero la equidad de género se debe trabajar más como educación que como reforma.

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One Comment en “¿Paridad?”

  1. Elizabeth Dice:

    Totalmente de acuerdo con lo dicho en este artículo, yo soy partidaria del feminismo conservador y no el radical, lo que implica la igualdad entre hombres y mujeres sin ninguna diferencia en beneficio de la mujer.

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