¿Hay esperanza para Michoacán?

27 febrero, 2014

Saber más de los demás

Por Álvaro Alfaro

Michoacán tiene 113 municipios, con más de 4 millones 300,000 habitantes. Colinda al norte con los estados de Jalisco, Guanajuato y Querétaro, y al sur con Guerrero y el Océano Pacífico. Destacan sus cultivos de aguacate, limón y fresa, en un territorio con un relieve muy variado que en los últimos años, se ha convertido en el foco de atención nacional, debido a las constantes disputas y enfrentamientos entre cárteles del crimen organizado, pues según analistas, el estado se encuentra en una zona estratégica de rutas comerciales que conectan a todo el país.

Sin embargo, lo que hoy sucede era previsible. Descuidos, omisiones y complacencias han fomentado la impunidad en esa entidad, donde desde hace tiempo ha habido un entorno sumamente complicado. Recapitulemos un poco:

En diciembre de 2006, en los primeros días de su gobierno, Felipe Calderón activó un despliegue federal en Michoacán para enfrentar al crimen organizado con elementos del Ejército y policías federales, sin que se lograra frenar la violencia en el estado.

Desde el periodo de transición, antes de iniciar su mandato en diciembre de 2012, Peña Nieto expresó que trabajaría con un enfoque distinto. “En mi gobierno vamos a reformular la estrategia a partir del paradigma de seguridad democrática y ciudadana, que propone atender los orígenes de la violencia”, dijo en abril de 2012, en una entrevista con el diario chileno El Mercurio; sin embargo,  desde que el fenómeno de las autodefensas surgió como una reacción a la inseguridad,  éste fue minimizado.

Era previsible que ante una agresión constante a la sociedad michoacana por parte del crimen organizado, la población reaccionara y buscara protegerse por sí misma. Se sabe que desde el inicio del combate contra el narcotráfico, los cárteles comenzaron a cobrar “cuotas”, derecho de piso, en incluso permiso para vivir.

Los ganaderos de la zona debían pagar mil pesos por cada vaca vendida; los carniceros, 15 pesos por cada kilo de carde vendida y los tortilleros, 4 pesos por kilo vendido. Tiempo después las extorsiones se expandieron a iglesias, mercados y escuelas. Por lo que se estima, tenían ingresos de casi 30 millones de pesos mensuales, sin contar lo que se pedía a las familias de zonas acomodadas en el estado.

En un muy difundida entrevista, el doctor José Manuel Mireles Valverde, (líder del Consejo de Autodefensa de Tepalcatepec), expuso que la gota que derramó el vaso fue que miembros de los cárteles llegaban a la casa de cualquier familia y se llevaban a las jovencitas que “les gustaban”, para devolverlas tiempo después embarazadas.

Por supuesto que estas revelaciones generaron en todo el país un sentimiento de simpatía por la sociedad civil que se organizaba de forma espontánea para defenderse.

Pareciera que el gobierno del estado consideró que este movimiento ciudadano resolvía a los funcionarios el problema delincuencial de una forma cómoda para ellos, eximiéndoles de responsabilidades.  Por otro lado, también era previsible que ante la pasividad gubernamental, las cosas evolucionaran, no obstante, hubo señales de alerta que no se quisieron ver.

Desde las fotos iniciales, (donde aparecían miembros de estos grupos, muy mal equipados, con armas muy básicas), a las fotos que se publican hoy, (donde aparecen portando armas de última tecnología y una eficiente organización que les permite incluso entrar a tomar control de otras poblaciones sin el consentimiento de sus moradores), se puede apreciar que este movimiento  podría salirse del control de Gobierno.

Hasta hace unas semanas, el presidente Peña, insistió en que su gobierno está haciendo frente a lo ocurrido en Michoacán con “una estrategia que no solo está en combatir la inseguridad, o al crimen organizado, sino que también se enfoca a otras acciones orientadas a la reconstrucción del tejido social y sobre todo a lograr un desarrollo integral”.

Concretamente, Peña Nieto se refirió a Michoacán el 15 de enero de este año, al anunciar una estrategia de cultura para la “reconstrucción del tejido social” con énfasis en la entidad del occidente del país. Mientras que el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong nombraba al extitular de Profeco, Alfredo Castillo, como el encargado de La Comisión para la Seguridad y El Desarrollo Integral de Michoacán, afirmando que se le había instruido no escatimar esfuerzo alguno a fin de recuperar la confianza de los michoacanos y de entregar resultados concretos.

A Pesar de esto,  ninguno de los funcionarios federales que han estado a cargo de dar los reportes (Osorio Chong  y  Monte Alejandro Rubido, secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública) se han referido de forma textual a Los Caballeros Templariosque según los grupos de autodefensa y analistas, son la organización que realiza actividades criminales en territorio michoacano. En los comunicados del gobierno federal se les ha identificado como “el grupo delincuencial que actúa en la región”, es decir, se sigue minimizando lo ocurrido en el estado.

Durante una escala en su viaje al Foro Económico de Davos, Peña Nieto expresó que su gobierno de ninguna manera había dejado crecer el tema de las autodefensas en Michoacán, después de que Human Rights Watch (HRW) lo acusara de haber estado totalmente ausente de este fenómeno  y de ser “ambiguo” respecto a su postura con los civiles armados.

Hace apenas dos días,  Alfredo Castillo, en entrevista para un programa radiofónico transmitido por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, adelanto que la captura del líder de la organización criminal Los caballeros templarios, Servando Gómez Martínez “La Tuta”, está cerca, aunque aclaró que también existen otras prioridades para rescatar el estado de Michoacán.

Por otro lado, la reacción de los pobladores de Parácuaro y Antúnez, quienes rechazan la intervención de los grupos de autodefensa y, para presionar a las autoridades esperando su intervención, están bloqueado carreteras y quemando vehículos, estimula un conflicto grave que además genera dudas y múltiples preguntas: ¿De dónde ha salido el financiamiento para compra de armamento de última tecnología de las autodefensas? ¿Por qué en Parácuaro y Antúnez ha habido una reacción tan violenta en contra de la protección que les ofrecen las autodefensas? ¿Qué y quiénes están detrás de este conflicto?

Más que respuestas, todavía existen muchas preguntas que pudieran no tener una respuesta clara, al menos a corto plazo. La única forma de que se resuelva este conflicto será que contra viento y marea, tanto el gobierno del Estado de Michoacán, como el gobierno federal, impongan el Estado de Derecho, caiga quien caiga.

Anuncios

Suscribirse

¡No olvides seguirnos en nuestras Redes Sociales!

One Comment en “¿Hay esperanza para Michoacán?”

  1. Tete Gomitas Dice:

    es interesante ver como desde hace mas de 12 años Felipe Calderón tuvo la oportunidad de detener el problema y no realizó nada por sus paisanos, es realmente increíble, en fin, ahora que el problema es incontrolable todo el mundo sigue buscando culpables en vez de buscar soluciones!!

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: