Vivirás siempre en nuestra memoria Gabo: nuestro homenaje a GGM

1 mayo, 2014

Peccata Minuta

Por María Palomino

El corazón de uno de los exponentes del realismo mágico dejó de latir el pasado 17 de abril, en su residencia del Pedregal, en la Ciudad de México: Gabriel García Márquez, creando rotunda tristeza, principalmente en México, Colombia y Cuba.

La noticia se difundió a través de la cuenta de Twitter de la periodista de Grupo Imagen, Fernanda Familiar, amiga cercana de la familia de Gabo, quién dijo acompañarlos en ese momento.

El escritor luego de pasar días en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán regresó a su residencia para fallecer, dejando atrás todo un legado literario, serio y popular en nuestro país, con millones de lectores, así como su trascendencia en movimientos de izquierda en América Latina.

‘Gabo’, nacido en Aracataca, Colombia 6 de marzo de 1927, estudió derecho y periodismo en la Universidad Nacional y laboró en el diario EL Espectador en la década de los años 50, en el que enfrentó fricciones con el dictador, Gustavo Rojas Pinilla, quien censuró a medios de comunicación de la oposición. Una administración que se manchó de asesinatos de estudiantes por el Batallón Colombia, represión y carente libertad de expresión en la ciudadanía, llevaron a que el autor de Cien Años de Soledad, se convirtiera en un activista social a través de las letras.

Márquez también formó parte de la insurrección de la guerrilla cubana en 1959, cuando participó en la fundación de Prensa Latina a lado de Fidel Castro, luego se trasladó a Nueva York y Europa.

Hoy por hoy, su presencia intelectual en pro del periodismo y la literatura es una constante que se representa en la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) y la Escuela de Televisión y Cine en San Antonio de los Baños, un legado implantado en Colombia y Cuba.

Márquez era un ‘gran pez’ que basó su carrera en recorrer distintos lugares en el mundo, conocerlos, involucrarse y hacer un periodismo independiente. En la década de los años 60 fue que llegó a nuestro país; para el año 1981 solicitó a la Embajada mexicana inmunidad diplomática debido a que el entonces presidente colombiano, Julio César Turbay acusó al escritor de formar parte de las FARC-EP, fue entonces cuando nuestro país se convirtió en su hogar y residencia hasta el pasado ‘jueves santo’, el día de su muerte.

Cabe destacar que el actual director de la FNPI, Jaime Abello, declaró que Gabriel García Márquez no fue exiliado de su natal Colombia, sin embargo ante amenazas por el gobierno de Turbay y sospechas de estar involucrado en la guerrilla fue que decidió distanciarse, sin embargo nunca dejó de visitar su tierra (http://bit.ly/1mMjXYs)

Retomando su carrera como autor, su primera novela fue publicada en 1955, La hojarasca, en el que nació Macondo y sus mariposas amarillas. El mismo pueblo ficticio que engendraría a su máxima obra, Cien años de soledad (1967) una de las novelas más importantes de la literatura, calificada así por el IV Congreso Internacional de la Lengua Española,  el diario francés, Le Monde  y el Club de Libros en Noruega.

De igual manera, El Coronel no tienen quién le escriba (1961) es otra obra destacada, en la que ofreció uno de los personajes más entrañables de la literatura hispanoamericana en el S.XX y en aquella soledad y esperanza económica que los adultos de la tercera edad padecen en cualquier parte del mundo y sociedad.

Sin embargo, su corriente del realismo mágico no sólo nos habló de Macondo y sus historias, sino de la protesta, periodismo y letras en la política, como La novela en América Latina: Diálogo  junto con Mario Vargas Llosa. Esta publicación se basó en la conversación que mantuvieron estos dos intelectuales en la Facultad de Arquitectura de la Universidad peruana en 1967.

Otro ejemplo de los anterior, es Noticia de un Secuestro (1996) llena de polémica y el contexto del narcotráfico, encabezado por Pablo Escobar en Colombia, los secuestros a periodistas,  la relación y acuerdos con el Estado.

Los sentimientos en la política y sus personajes embriagados de poder también formaron parte de su talento e imaginación manifestados en El otoño del Patriarca (1975).

La ficción y la realidad se unieron en una novela policiaca en Crónica de una muerte anunciada (1981). Esta historia se basó en un hecho real ocurrido en 1981, uniendo a la literatura con la crónica periodística, respetando la esencia de un crimen, escenario y el toque del talento de Márquez.

Y retomando el realismo mágico, también nos ofreció cuentos siniestros, llenos de misterio y un toque de terror con Los funerales de la Mamá Grande (1962) y Ojos de Perro Azul (1972).

El romanticismo, amor platónico y eterno se reflejó en El amor en los tiempos del cólera (1985).

En el año 2004 creó polémica, curiosidad y una mezcla entre la inocencia, el amor y la lujuria en Memorias de mis putas tristes, la cual cuenta la historia de un anciano y su enamoramiento de una adolescente, que bien también es el encuentro entre la vejez y juventud.

Estas son algunas de sus obras más representativas que le valieron, ser galardonado como Premio Novel de Literatura en 1982. Así mismo, bajo la pluma de especialistas y conocedores literarios, han llamado a Gabriel García Márquez como un talento popular, pero serio, al igual que Dickens, Víctor Hugo o Hemingway, con obras que han llegado hasta el Primer Mundo.

En lo personal señalan que ‘Macondo’ no es más que el reflejo del pueblo en donde creció, Aracataca, donde vivió con su  madre, Luisa Santiaga Márquez Iguarán y su padre, Gabriel Eligio García.

La esencia, vivencia y carácter plasmado en su trabajo literario está basado en la melancolía, experiencia, consejo y modo de ver el mundo de su abuelo Nicolás Márquez, ex coronel y liberal de figura prominente en el pueblo.

‘Gabito’ fue  criado por sus abuelos, luego de que sus padres tuvieron que mudarse a Barranquillas. Otra gran influencia en él, fue la excentricidad de su abuela Luisa Santiago, quién le trasmitió todo el sentido folclórico de los pueblos latinos, ¿el resto? Es historia y ahora nostalgia que invaden el Centro Histórico de México en mariposas amarillas que muchos recordamos y guardamos diciéndole un ‘hasta pronto Gabo’.

INFOGabo

*Te compartimos el link de un fabuloso especial del medio colombiano, Semana http://bit.ly/1i0daSJ

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