¿Se fue la creatividad?

2 julio, 2014

Saber más de los demás

Por @poupeenoirex

Con una mueca de dolor, algunos repetimos hasta el cansancio la sentencia clásica Nihil novum sub sole: no hay idea, proyecto, odio o amor que sea genuino, que se geste verdaderamente dentro de nosotros, pues arrastramos –desde nuestra concepción­– una carga de valoraciones culturales: moralinas, moralidades, vanidad y vanidades; en resumen: comportamientos que se han adentrado en nuestra mente, incluso antes de que hayamos cobrado consciencia de tener una.

Cuando comenzamos a aprender, nos asimos de pautas convencionales –las que observamos– y asumimos patrones conductuales; empezamos a apegarnos a la norma y a ser parte del engranaje social. Nuestro sistema educativo, generalmente “conductista”, premia este tipo de “inteligencia convergente” porque es medible y aceptada: el niño que aprende lo que debe, es un adulto que no cuestiona lo que ve.

Dicho esto, quedan muy pocas esperanzas para que no se cumpla la frase latina No hay nada nuevo bajo el sol, pero… y si todo está dicho, entonces ¿qué ha motivado la existencia de obras maravillosas a los ojos de los simples hombres que no vemos más allá de nuestra nariz?

No es menester revisitar las manifestaciones artísticas y científicas que han cambiado la percepción y la historia de la humanidad, sino revisar a lo que enfrentamos como mortales comunes y corrientes, cuando compramos ropa, pensamos en lo que comeremos mañana o buscamos una manera de divertirnos. Podríamos cubrir nuestro cuerpo con una manta, comer directamente de los envases o dormir todo el día… ser iguales a los demás, pensar de la misma forma y producir exactamente lo mismo. Para liberarnos del tedio de lo cotidiano, para no actuar como androides precisamos ir más allá de la programación que tenemos. ¿Dónde está la clave?

Definitivamente en la creatividad. Ésta se asocia, pensamos, a una suerte de “don” que se otorga al nacer a unos cuantos privilegiados: a los genios; pero, erramos derroteramente: el pensamiento divergente relaciona varios procesos mentales entrelazados que se categorizan de acuerdo a los resultados que se obtienen al comparar el pensamiento convencional y el creativo.

creatividad

De esta manera, la biología, psicología, neurología ­­–y casi todas las ciencias y disciplinas que han emprendido estudios al respecto­–  convergen en que la creatividad no se puede transferir como conocimiento, sino que se construye a través del desprendimiento del pensamiento convencional, es decir, deshaciéndose de la rutina o aplicando a ésta una serie de patrones distintos para obtener más con lo que ya hacemos o pensamos.

Para ser creativos, no necesitamos ser superdotados: sólo basta con  trabajar sobre nosotros mismos y desarrollar las fortalezas que ya poseemos o descubrir las que ni siquiera sospechamos que tenemos.

Según algunos estudios, el proceso de creación es invariable, y para lograrlo nuestra mente ejecuta acciones como:

  • empaparse de toda la información relacionada respecto a nuestros intereses
  • analizar las variantes sobre lo que nos preocupa
  • crear inferencias, sin declararlas definitivas
  • identificar cuáles son los rasgos más descriptivos de cada una
  • diseñar cada deducción en distintos escenarios en los que pueda desenvolverse
  • buscar sus analogías y comparaciones opuestas con lo que se encuentra en el entorno, tanto físico como imaginario (la mente se ayuda de literatura, cine, ciencia…)
  • aterrizar cada resultado en un plano material: escritura, dibujo, fotografía, etcétera
  • explicar el porqué de cada selección
  • aplicar lo que se acaba de crear hacia uno o varios fines (no necesariamente productivos)
  • confiar y mostrar el resultado del universo que hemos creado.

Esta lista parece un decálogo de lo que se debe hacer, y la palabra “deber” nos remite a una obligación ñoña…

Pero, nuevamente, nos equivocamos: estos procesos los ponemos en práctica a diario, al realizar las actividades más normales: es la forma en la que pensamos; la única diferencia es que al explorar y explotar el pensamiento creativo nos concentramos en los pequeños detalles, en las vueltas de tuerca de las situaciones, en la posibilidad o imposibilidad de su existencia.

Buenas noticias, ¿no?

Además de esto, existen algunos consejos para no estancarnos en la rutina jodidísima del trabajo, la escuela y, en general, la vida sin pasiones.

En Perfiles a la vanguardia realizamos la selección de 15 tips para que no te estaciones en la monotonía y  la creatividad resurja:

  1. Decídete a romper con la rutina. No siempre tenemos que hacer lo mismo, aunque siempre seamos los mismos.
  2. Regresa al niño que eras y dale vuelo a la curiosidad: todo lo que atrape tu atención  puede representar un nuevo interés o pasión.
  3. Realiza salidas a distintos lugares: si te gusta el antro y fiestar, cambia tu frecuencia hacia la naturaleza.
  4. Socializa. Entablar relaciones genera tolerancia a las ideas de otras personas, hacia su forma de vida: sus intereses y pasiones. Escucha y comparte lo que te sacude la cabeza.
  5. Visita más a tus amigos: descubrirás que nunca terminamos de conocer a las personas y que nunca nos dejarán de sorprender.
  6. No te olvides de lo tuyo: medita en las acciones que realizaste, piensa cuáles son las que generaron impacto en ti y en los que te rodean.
  7. Desea siempre más de lo que eres capaz de hacer: ponerte retos te permite descubrir quién eres y qué quieres ser.
  8. Acuérdate de lo que han hecho los demás: visita museos, intenta realizar experimentos, vuelve a aprender sobre el arte y la ciencia.
  9. Ve películas, disfruta del teatro y la danza, lee revistas, libros, historietas, escucha música: estamos rodeados de cultura, y vivimos sumergidos en las creaciones de los demás; esto en lugar de impedirnos imaginar, nos convierte en conocedores del mundo y expande nuestra mente a lugares que quizá jamás habríamos podido conocer.
  10. Viaja: mochila al hombro o con una planeación estupenda, pero conoce lugares nuevos, lejanos.
  11. Haz listas de lo que te gusta y de lo que no te gusta; elige un elemento de cada listado y realízala. Date chance de experimentar con lo que según tú ya es la definición absoluta de tus inclinaciones.
  12. Sé ordenado: limpia los espacios de trabajo, organízalos y personalízalos con lo que te gusta. Estar en lugares con estas características te permite concentrarte.
  13. Muestra tus ideas al mundo y siempre pide retroalimentación: abrir tu perspectiva es importante porque te permite hacer mucho mejor lo que ya conoces, y posibilita innovar con cambios pequeños, pero significativos.
  14. Pierde el miedo. Afuera hay mil cosas por hacer y probar. Recuerda que si una vez te caíste, te levantaste y estás entero.
  15. Ama lo que haces, pero convéncete de que las elecciones no son definitivas: siempre podemos cambiar lo que nos mueve y hacerlo aún más hermoso y productivo.

Y aunque tengas reservas de lo leído, seguir estos consejos funciona: escribí este artículo después de ponerlos en práctica.

Para ser honestos, tenía dos años de estancamiento creativo; mis procesos se volcaban hacia la creación literaria y jamás había escrito un artículo de interés general. Emprender este reto ya me sacó del club de “los escritores que ya no escriben ni saludos…” Así que sin pretender inspirarte: sólo inténtalo.

Anuncios

Suscribirse

¡No olvides seguirnos en nuestras Redes Sociales!

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: