¿Rentar o comprar? He ahí el dilema

1 septiembre, 2014

Cartera Llena

Por Iván Ortiz

Las condiciones del mercado hipotecario, de créditos con bajas tasas y plazos hasta 20 años, exponen un escenario nunca antes visto. Para aprovechar esta oportunidad, sin embargo, considera primero su situación: cuál es su nivel de tu ingreso y capacidad de ahorro y pago.

Tener una vivienda propia es el sueño de la mayoría de las personas. Esto no es sólo cuestión de estabilidad y estatus, también significa generar patrimonio; sin embargo no es igual de importante para todas las personas, ni le va bien a todos los estilos de vida. Veamos ambas caras de la moneda y rompamos mitos.

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Cuándo rentar…

Aunque cada vez hay más solteros que buscan la independencia en unas escrituras, lo más común es que esa necesidad real llegue junto con el matrimonio y los hijos; por lo que una buena idea es dar este paso a través de una renta, pues esto te permitirá saber qué tan buen administrador de tus finanzas eres, antes de comprometerte con una hipoteca.

Por otro lado, si tu relación sentimental no atraviesa un buen momento y existe peligro de separación, una casa propia y una deuda a largo plazo pueden convertirse en un tema difícil de manejar tanto emocional como legalmente. Las depresiones y el estrés no son buenos consejeros.

Las ventajas de rentar

1.- Vives feliz sin pagar predial, y otros impuestos y gastos relacionados con una casa. Tienes que cuidar el lugar, pero los problemas graves como cambiar el calentador, la instalación eléctrica o la herrería, son asunto del dueño.

2.- Tienes acceso a una casa mejor de la que podrías comprar. Las rentas son más baratas que las mensualidades.

3.- Brinda acceso a una mejor ubicación. Hay más casas en renta que en venta.

4.- Te da movilidad. Si algo no te gusta, puedes irte al terminar tu contrato. Un vecino, la zona, o la colonia; el mismo “depa” puede tener vicios ocultos. Si vives con tu pareja y no funciona, hay libertad para moverse.

Cuando comprar…

Hay dos formas en las que una casa puede servir como inversión: que adquieras una vivienda que vas vivir con tu familia, o, invertir en un inmueble que vas a rentar –una casa o local comercial- que te permitirá tener un flujo de efectivo mes a mes.

El primer caso va generar tu patrimonio familiar a futuro, aunque te genere un gasto a corto plazo porque vas a pagar mensualidades de un crédito hipotecario, al final de un periodo tendrás una casa propia y habrás utilizado el crédito como complemento para un ahorro. Esta propiedad la vas a disfrutar en el futuro, la podrías vender y obtener otra ganancia.

En el segundo caso, si estás más allá de crear patrimonio familiar, y buscas una inversión complementaria, entonces puedes invertir en propiedades que creen flujos por medio de rentas.

Una opción te genera una entrada de liquidez mensual, la otra te genera una inversión a largo plazo y ofrece seguridad.

Sin embargo, cuando decides comprar, lo primordial es pensar por qué quieres una casa: sin duda lo primero que te mueve a tomar la decisión es la necesidad emocional y social de ser “propietario”, pero cuidado, tener el capital también es importante.

Aún no es tiempo de comprar si….

1.- Tus ahorros no alcanzan para el enganche de al menos 20%, los gastos de inicio (escrituración, apertura de crédito, avalúo), y un “colchón” para habilitación de espacios, adaptaciones y remodelaciones.

2.- No tienes capacidad de ahorro. Tus gastos fijos son muy altos (colegiaturas, seguros, rentas, impuestos), y comprometen tu presupuesto mensual.

3.- Tu nivel de endeudamiento es alto. Tienes deudas grandes a largo o mediano plazo (autos, muebles, electrónicos, viajes).

4.- Estás comenzando un negocio. Si encierras tu capital en una hipoteca, no tendrás liquidez para soportar la operación de tu empresa. Consolida y luego retomas lo de la casa.

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Rentar o comprar una casa se relaciona con el plan de vida de la persona: si se trata de un joven que se quiere independizar de su familia, un divorciado o una familia que busca invertir en la educación de sus hijos, la opción es rentar.  Es importante conocer y desprendernos de esos prejuicios de rentar y comprar, para poder tomar decisiones informadas y hacer lo que realmente sea mejor para nuestro bolsillo.

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