Yayoi Kusama: crónica de una visita no realizada

1 noviembre, 2014

Saber más de los demás

La ciencia no nos ha enseñado aún si la locura es o no lo más sublime de la inteligencia”

Edgar Allan Poe.

Por Ingrid Castillo

Cuando muchos supimos que esta personalidad del siglo XX y XXI vendría a México, seguro la reacción fue un grito del calibre de Ned Flanders y su amor por las cortinas púrpura. En mi humilde opinión, no es para menos porque podremos apreciar a ojo de buen cubero  el trabajo de una pintora, escultora y escritora que ha inspirado a diversos personajes (como un tipo llamado Andy Warhol, artista plástico y cineasta precursor del pop art)  así como adentrarnos mediante su juego de lunares y colores en la vida de quien le escribía cartas a Nixon proponiéndole sexo si finalizaba la guerra de Vietnam1.

Obsesión Infinita, inaugurada el 26 de septiembre en el Museo Rufino Tamayo de la capital mexicana, recopila parte de la obra de la artista nipona. Son poco más de cien obras creadas entre 1949 y 2013 que incluyen cuantiosos especímenes de sus “Infinity Nets”, sus puntos repetitivos que han llenado obras como la reciente “Infinity Mirror Room”, una instalación luminosa y reflectante producida en 2013.  El nombre de la exhibición,  que ya recorrió Brasil y Argentina, hace alusión a las excesivas obsesiones que han tenido en su vida y que se reflejan en la obra de la asiática, nacida en 1929 en Matsumoto.

Yayoi Kusama artista misteriosa, innovadora y para algunos otros trastornada (sufre de un extraño tipo de trastorno obsesivo compulsivo), causó gran impacto en redes sociales desde el anuncio de su llegada. Kusama, quien se postuló como TT a nivel nacional2 durante los primeros días que se abrió su exhibición, generó expectativa por sus obras no sólo del público en general, también por parte de los académicos y estudiosos del arte.

Como el nombre de su exhibición lo indica, no tiene límites, pues abarrotó literalmente el museo a partir del primer día (y hasta ahora) acabando con las entradas desde horarios madrugadores, a tal punto, que el personal bonachón del mismo organiza visitas guiadas en horario extraordinario  con un valor de $200 morlacos en horarios extraordinarios -todo sea por que tengamos oportunidad de ver la muestra, ¿verdad?-.

Indiscutiblemente, Yayoi y su obra representan un fenómeno dentro del país, refiriéndome no solo a su trabajo, también (quejumbrosamente) al poder de convocatoria que abarcó desde  sus contemporáneos hasta adolescentes imberbes que querían sacar a relucir al artista que llevaban dentro. Preguntémonos ¿Cada cuánto tiempo un museo se ha quedado sin entradas disponibles?

Llegar es bastante sencillo, el Museo está en la primera sección de Chapultepec, puedes tomar el camión que pasa por todo Reforma o alguna de las líneas del metro cercanas. La cuota para acceder  también es muy económica; 19 pesos para el público en general y si eres estudiante, maestro o adulto mayor, lleva contigo tu credencial y será gratis.

Así es como llegué (con esperanza inocente) al Museo Rufino Tamayo un martes por la tarde, para encontrarme con una especie de monstruo híbrido que combinaba la fila de las tortillas a las dos de la tarde, la taquilla del metro en quincena, los baños públicos en el centro, y las cajas (rápida y normal) de WalMart en domingo.

Me formé en la fila infinita, observando mucha (mucha) gente esperando entrar igual que yo. La dinámica fue la misma de toda la vida;  invertir una hora (en este caso más) para conseguir entradas para lograr  (mínimo) un recorrido apresurado. Solo que esta vez ni una ni otra, ya que al llegar a taquilla  las chicas que te reciben me golpearon en la cara con un “Ya no hay entradas”, no hay derecho.

kusama-3

Superé mis momentos incómodos con snobs, intelectuales irritados por la muchedumbre inculta, estudiantes de “secun” a los que mandan obligatoriamente, hipersupermegaespecialistas en Yayoi, policías del arte, policías del pensamiento, críticos, criticones, hipsters (muchos, todos los del mundo)  y me acerqué a preguntar a chavos que estaba sentados esperando su turno.

Me miraron extrañados por la hora a la que había llegado y me advirtieron que ellos llevaban formados más de 1 hora, para conseguir entrar al último  acceso.  Me fui muy triste.

Y sí, como el título lo sugiere no he tenido oportunidad de asistir a  la exposición (como muchos otros), así que ustedes que no son Godínez o semi Godínez dense una vuelta por el Museo Rufino Tamayo de martes a domingo, no se pierdan la experiencia de la Princesa de los Polka Dots y su trabajo con los lunares y puntos, los cuartos con espejos y juegos de luz que la bautizan como una de las artistas más innovadoras y creativas.

Aprovechen la larga espera (larga) y recorran las bondades del bosque de Chapultepec, observen a los voladores de Papantla mientras se comen un algodón de azúcar y una hamburguesa; después, podrán tener su propia opinión.

Les dejo fotografías compartidas por presumidos que ya asistieron.

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1 Fuente  Isa MaRam, sep 25, 2014, Arte Linio, Carta Abierta a Richard Nixon de Yayoi Kusama [En línea]: Fecha de consulta 20 octubre 2014. Disponible en: http://arte.linio.com.mx/novedades/carta-abierta-a-richard-nixon-de-yayoi-kusama/

2 Fuente: Trendinalia™ – Copyright © 2012-2013 [en línea]: fecha de consulta 17 Octubre 2014, Disponible en: http://www.trendinalia.com/twitter-trending-topics/mexico/mexico-140924.html 

https://twitter.com/trendinaliaMX/statuses/514439569710645248

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